jueves, 24 de noviembre de 2011

El Sediento

"Porque derramaré agua sobre la tierra sedienta, y torrentes sobre la tierra seca; derramaré mi Espíritu sobre tu posteridad, y mi bendición sobre tus descendientes." (Isaias 44.3)

Las maravillosas promesas divinas no son para gente curiosa o de aventuras. Tampoco son para aquellos que creen en la suerte o la obtención de ellas sin nada de esfuerzo. Ellas están destinadas exclusivamente para aquellos que están sedientos del Espíritu de Dios. La invitación ha sido hacha a todos. Pero sólo los que tienen sed tienen el derecho y el privilegio de recibir su bendición.

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Me gusta leer la Biblia todos los días por la mañana y por eso he decidido compartir lo que Dios me habla a través de este blog.

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