miércoles, 16 de noviembre de 2011

DISCIPLINA

"El que desprecia la disciplina se menosprecia a sí mismo; el que escucha la corrección adquiere inteligencia." (Proverbios 15.32) 

El propósito de la disciplina no es el de humillar. Aunque puede ser un poco doloroso a veces, es por nuestro propio bien. De una forma u otra, todo el mundo necesita ser corregido en algún momento de su vida. Esta corrección puede venir de Dios, de otros seres humanos o de la vida misma. Sin embargo, nunca vienen del demonio. Por lo tanto, bienaventurados son los mansos, los que aceptan la disciplina, ya que es un instrumento divino que es necesario para la salvación.

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Me gusta leer la Biblia todos los días por la mañana y por eso he decidido compartir lo que Dios me habla a través de este blog.

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