"Entonces el Espíritu del SEÑOR vendrá sobre ti con gran poder, profetizarás con ellos y serás cambiado en otro hombre." (1 Samuel 10.6)
Cuando la persona se rinde de forma incondicional al Espíritu de Dios, éste toma posesión de ella y la hace una nueva criatura.
Traumas, complejos, temperamento difícil y constante estado de desánimo, vicios, en fin, todo lo que es incompatible con Dios, es expulsado.
Es ahí que nace una nueva criatura, viniendo desde ese momento los logros sentimentales y materiales.
Pero primero tiene que ser poseído por el Espíritu de Dios.
Es cierto este comentario ,cuando nos rendimos al Espíritu Santo ,observamos de forma natural y no fingida , como nuestro yo y nuestra voluntad disminuye y la voluntad y frutos del Espíritu Santo toman posecion de nuestras vidas, dándonos el carácter del Dios Altísimo y haciendo de nosotros hombres diferentes
ResponderEliminar