"No os entristezcáis, porque el gozo del Señor es vuestra fortaleza. " (Nehemías 8.10)
Al igual que el éxito del hijo trae una alegría a los padres, la alegría del Señor es nuestra fuerza. Por lo tanto, no deje que sus problemas cotidianos neutralicen la alegría de Dios. Sea fuerte y valiente, porque Él está con usted.
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