"Pero Jesús, conociendo su malicia, dijo: ¿Por qué me ponéis a prueba, hipócritas?" (Mateo 22.18)
La malicia surge en el corazón del hipócrita. Llevan dentro de sí argumentos dudosos para destruir la fe sencilla del puro y sincero de corazón.
Si probaron al Hijo de Dios, ¿cómo qué no van a poner a prueba a sus seguidores?
Entonces, ¿qué se debe hacer? Huir de ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por su comentario