"Pero mientras pensaba en esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor, diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo." (Mateo 1.20)
Cuando uno es generado por el Espíritu Santo, se es santo, puro, tiene carácter, es verdadero, correcto, huye del mal, es perfecto a los ojos del Padre, es fiel, ama a Dios, ama a su prójimo, perdona, es paciente, teme a Dios, él es una nueva criatura, siervo, obediente, sus pensamientos coinciden con los pensamientos de Dios, su palabra es sí, sí; no, no, y sirve a Jesús con todo su corazón, con toda su fuerza y con toda su entendimiento.
Pero cuando se es generado por la carne, nada de esto sucede.
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