"Y el SEÑOR se apareció a Salomón de noche y le dijo: He oído tu oración, y he escogido para mí este lugar como casa de sacrificio." (2 Crónicas 7.12)
Creo que la oración es eficaz sólo cuando es sincera. Sin sinceridad, es inútil decir muchas palabras. Es como sembrar en el viento. También formalidades, como estar de rodillas o asistir a la iglesia, no garantizan respuestas. Lo que realmente cuenta es un corazón contrito, quebrantado y arrepentido, que caracteriza la humildad sincera.
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