"Y dada la extraordinaria grandeza de las revelaciones, por esta razón, para impedir que me enalteciera, me fue dada una espina en la carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca."(2 Corintios 12.7)
La Obra de Dios, o la destrucción de las obras de satanás, exige abnegación total. Y cuanto mayor sea la revelación del Espíritu, más humildad es necesaria. No se sabe exactamente qué tipo de aguijón en la carne tenía Pablo. Pero, sin duda, Dios lo permitía para que se mantuviera protegido del orgullo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por su comentario