"Porque, ¿quién de vosotros, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla?" (Lucas 14.28)
La fe inteligente no tiene nada que ver con emoción, entusiasmo o sentimientos. Más bien, la fe bíblica requiere el uso de la inteligencia. Pese, analice y compruebe que está 100% de acuerdo con lo que cree. A partir de ahí, láncese de cuerpo, alma y espíritu. Es decir, ponga toda su fuerza en su objetivo.
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