"Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre." (Filipenses 2.9-11)
El nombre de Jesús no es como cualquier otro nombre. Lleva en sí toda la autoridad sobre todo lo que existe en el cielo, en la tierra y todo el universo. Es decir, sobre toda la creación incluyendo lo que está en su contra. Ningún mal subsiste ni soporta el Nombre del Señor de la Gloria. Por lo tanto, la pronunciación de este nombre frívolamente es tomar el nombre de Dios en vano.
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