"Pero que pida con fe, sin dudar; porque el que duda es semejante a la ola del mar, impulsada por el viento y echada de una parte a otra." (Santiago 1.6)
Al igual que un rayo de luz disipa la oscuridad, la fe hace lo mismo con las dudas. Pero eso no quiere decir que la duda se dará por vencido. Perseverar en la creencia de lo que está escrito en la Palabra de Dios es la única manera de deshacerse de sus dudas.
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